El tesoro de nuestros parques nacionales

ImatacaNuestro país tiene un tesoro digno de ser disfrutado por todos sus habitantes. En su conocimiento y resguardo, podríamos decir que se encuentra la clave de saber vivir en Venezuela.


Me atrevería a señalar que a nuestro alcance se encuentra la posibilidad de formar a nuestra población como ninguna otra en el orbe en materia ecológica .

Y eso es porque estamos dotados de una naturaleza docente que nos enseña su fluido lenguaje de imágenes y colores, con los cuales debemos enseñar a leer a la población sus libros ecológicos, pletóricos de diversidad, que se complementa extraordinariamente para hacer posible la convivencia natural, de la cual tenemos tanto que aprender en nuestra sociedad acostumbrada a mutilar las diferencias, en lugar de procurar la simbiosis que nos muestra el ambiente en el cual vivimos.

Una política de Estado que surgió en el siglo XX venezolano y de cuya heredad nos podemos sentir orgullosos, sin duda alguna lo constituye la creación de los parques nacionales.

A partir del primero de ellos en aparecer, el Henry Pittier el 13 de febrero de 1937 conocido para la época como Rancho Grande, contamos hoy en día con 43 parques nacionales y 22 monumentos naturales, los cuales cubren el 21,34 % del territorio nacional. En ellos, gracias a la activa participación de los guardaparques, grupos de activistas ecológicos, organizaciones pro ambientales, universidades y centros de investigación ambiental sumados a la nunca bien ponderada labor de investigadores, ingenieros y peritos forestales, zoólogos y botánicos, hemos podido conservar esos paraísos terrenales gracias a su mística de trabajo, dedicación y amor por Venezuela sin parangón o paralelo en otras organizaciones oficiales y no oficiales. Al frente de ellas hay que colocar a Inparques, reconociéndole la ciclópea labor de crear una cultura conservacionista en el venezolano.Allí laboran compatriotas entregados en cuerpo y alma, a la defensa de nuestro patrimonio natural. Hombres y mujeres que subliman el concepto de la ciudadanía venezolana y que nos hacen sentir orgullosos de su trabajo, el cual se hace sin el aplauso y el reconocimiento público del resto de la colectividad, que ignora en su gran mayoría el gran trabajo que realizan en el mantenimiento y resguardo de nuestros parques nacionales. Por ello es necesario brindar el mayor apoyo, promoción y difusión a los valores que defienden.

No obstante, desde la creación del Parque Nacional de Tapocaparo en los andes venezolanos el 26 de Marzo de 1993, no se ha logrado incrementar el número y extensión de nuestros parques nacionales. Por ello es necesario que las reservas forestales de Caparo (Barinas), Caura (Bolívar), Guarapiche (Monagas), Imataca (Bolívar y Delta Amacuro), La Paragua (Bolívar), Río Tocuyo (Lara), San Camilo (Apure), Sipapo (Amazonas), Ticoporo (Barinas) y Turén (Portuguesa), los lotes boscosos venezolanos de Capure (Delta Amacuro), El Dorado-Tumeremo, Fundo Paisolandia y la Altiplanicie de Nuria (Bolívar); y las áreas boscosas de El Baúl-Corralito (Cojedes), Las Lajas (Táchira), Nirgua-Aroa (Yaracuy), Río Aricuaisa, Río Tarra, y Río Tucuco (Zulia),se constituyan en parques nacionales, única figura que nos garantiza su protección integral de explotaciones y usos indebidos que expolien sus valiosísimos recursos.

Rector de la Universidad Bicentenaria de Aragua
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EL UNIVERSAL
sábado 21 de agosto de 2010